viernes, 27 de febrero de 2015
SE TRANSFIGURÓ
Jesús va con los Doce camino de Jerusalén. Es su última subida a la ciudad donde mueren los profetas. La gente le ha abandonado y Él presiente que está cerca su hora. Viendo todo lo que se le viene encina, desea preparar a los discípulos, para que el impacto de su detención, su pasión y muerte sea menor. Pedro acaba de confesar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Una respuesta que ha puesto en sus labios y en su corazón el Espíritu Santo. Pero, aunque lo ha confesado así con los labios, no acaba de entender lo que ha dicho.
Jesús trata de explicarles que es el Mesías Siervo, que cuando lleguen a Jerusalén le van a detener, a torturar y a quitarle la vida. Los discípulos no acaban de creer que nadie pueda quitar la vida al Maestreo, al que ha dado vista a los ciegos e incluso ha resucitado a los muertos. Pero le ven preocupado y ésto los inquieta.
Ante la cercanía de su pasión, Jesús busca refugio en la oración y se lleva consigo a tres Apóstoles. Dicen que, a medida que oraba, se transfigura su persona. A medida que miraba con los ojos de Dios lo que estaba por venir, recobraba su serenidad y su paz, hasta el punto de que parecía otro. Y en medio del silencio del monte, los apóstoles se contagiaron de aquella luz, y escucharon en su corazón una voz que le decía: Éste es mi Hijo muy amado, escuchadle.
Es la fuerza transformadora de la oración, que nos pone en la presencia de Dios y nos lleva a mirar la cruz de cada día con los ojos de la fe. Porque la oración nos transfigura, nos acerca a Dios y nos lleva a mirar todo con los ojos de Dios. Con los ojos de la fe.
viernes, 13 de febrero de 2015
LOS LEPROSOS DEL SIGLO XXI
El evangelio del domingo día 15 nos habla de un leproso que se acercó a Jesús para que le curara. Según las leyes y las costumbres vigentes, Jesús debía haber impedido que se le acercara, lanzándole piedras si era preciso. Pero Marcos nos cuenta que se compadeció de él, extendió la mano y le tocó. En lugar de rechazarle, le acogió con afecto, le acarició y le curó. Su actitud es un ejemplo de conducta para todos sus seguidores de hoy y de siempre.
La pregunta que tenemos que hacernos es quiénes son ahora los leprosos, la personas marginadas y rechazadas como intocables. O como le gusta decir al papa Francisco, las personas descartadas. Dentro de nuestras mismas sociedades, tenemos a los mayores que malviven en residencias. Se ha prolongado su vida y ahora los dejamos en un desamparo afectivo casi total. También están entre esos leprosos las familias, especialmente las madres que cuidan a hijos con discapacidades psíquicas graves; y, por supresto, las personas que sufren dicha discapacidad, para las que hay sitio en nuestro mundo. Las familias con miembros adictas a todo tipo de drogas y los mismos drogadictos...
Pero la lepra más grave y más sangrante la tenemos en el hemisferio sur, donde mueren de hambre miles de niños cada día; donde el ébola y el sida diezman a la población; donde tiranos sanguinarios acumulan fortunas impresionantes mientras que sus pueblos mueren de hambre o mueren en manos de las mafias en su camino de huida hacia los países ricos...
Y es seguro que tú conoces otros tipos de lepra (de marginación y desamparo) que no cito aquí. Comprendo que ni tú ni yo podemos cambiar el mundo, pero podemos empujar la justicia y los derechos humanos hacia delante. Es necesario que no nos limitemos a observar y a denunciar, sino que nos planteemos quién es ese "leproso" que nos tiende la mano o pasa a nuestro lado. Para que no perdamos la ocasión de amarle y dejarle que se acerque, o de acercarnos a él para acriciarle y levantarle.
viernes, 6 de febrero de 2015
EL PAPEL DE LA MUJER EN LA IGLESIA
Impulsado por el cardenal Ravasi, uno de los purpurados más doctos y abiertos, se está celebrando en Roma un congreso internacional que lleva por título "Culturas femeninas: entre igualdad y diferencia". Es un esfuerzo más por profundizar en los intentos del papa Francisco por la actualización de la Iglesia. Digo de la Iglesia. No digo "de la fe", pues a nivel teórico nadie niega el protagnismo de la mujer en la Iglesia. Tampoco me refiero a que las mujeres desempeñen el ministerio sacerdotal, sino a que ejerzan el protagonismo que les corresponde.
Está claro que, en la base, el peso de la vida de la Iglesia descansa sobre la mujer en proporciones mayoritarias. Y, aunque apenas se haya escrito sobre las Madres de la Iglesia, son numerosas las mujeres que han ejercido una influencia excepcional en lo que se refiere al campo espiritual e intelectual. No en vano estamos celebrando el quinto centenario de san Teresa de Ávila. Pero todavía no tienen toda la relevancia que les corresponde a la hora de tomar las grandes decisiones. Y esta carencia supone una gran pobreza para la comprensión del Evangelio y para la actualización de la vida cristiana.
La cuestión fundamental, a mi juicio, no es si pueden tener o no tener acceso al ministerio ordenado, sino si desempeñan todo el papel que corresponde a su condición femenina, a su condición "entre igualdad y diferencia" con los varones. Pienso que el Congreso que se está celebrando entre los días 4 y 7 de febrero puede marcar un hito importante en este terreno.
lunes, 2 de febrero de 2015
LUZ PARA ALUMBRAR A LOS PUEBLOS
Hoy, 2 de febrero, tenemos en la parroquia la presentación al Señor de los niños que se han bautizado a lo largo del año. Y aprovechamos para imponerles el escapulario de Nuestra Señora del Carmen, titular de la parroquia. El acto empieza con una procesión en la que van delante dos acólitos y siguen los bebés, algunos en su coche y otros en brazos de sus padres, que llevan una vela encendida. ¡Es la fiesta de la vida y de la Luz! De la la vida, por los niños, y de la Luz por Jesucristo, de quien dijo Simeón que sería luz para todos los pueblos.
Para mí, que acabo de celebrar el 51 aniversario de mi ordenación sacerdotal, ha sido la Luz que ha guiado mi vida y la seguirá guiando -así lo espero, lo deseo y lo pido-hasta la meta. Luz, porque me ha dado un motivo para vivir con ilusión cada día. Luz, porque me enseñado que el amor -a Dios, a los demás, a uno mismo y a este mundo tan maravilloso que nos ha dado- es la clave de todo comportamiento humano y de una vida buena. Luz, porque me ha encargado la sublime misión de hablar cada día, a Dios de los hombres y a los hombres de Dios. Luz, porque me encanta el lote que Dios me ha asignado en el reparto de tareas y puedo decir con el salmista: "Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad. Luz, porque en medio de todos los sufrimientos y las dificultades que comporta toda existencia humana, siempre he vislumbrado la presencia de Jesucristo, que vive junto al Padre para interceder por nosotros, he visto que nos unge con aceite y nos da la fuerza de un búfalo y la alegría de la esperanza. Pues como nos dijo el concilio Vaticano II Jesucristo, con su Palabra y su vida, ilumina el misterio de Dios y del hombre. Y mediante los sacramentos, nos capacita para amar. ¡Verdaderanebte Él es la Luz de todos los pueblos!
viernes, 23 de enero de 2015
AMAR A DIOS DE TODO CORAZÓN
Me preguntan los niños de catequesis en qué consiste amar a Dios con todo corazón. Y la verdad es que me han puesto en un apuro. Mientras pienso la respuesta, yo pregunto si ellos aman a sus papás y cómo se lo hacen. Su respuesta se convierte en la base de lo que les digo que es amar a Dios.
En primer lugar, hablar con Él y contarle todo lo que nos alegra, nos preocupa o nos inquieta. Y pedirle perdón, si hemos hecho alguna faena. Por supuesto, hablar con él todos los días y varias veces al día. Hablar un poco de todo, sabiendo que le gusta que comentemos con Él toda nuestra vida.
En segundo lugar, escuchar todo lo que nos tiene que decir. La mejor manera consiste en leer el evangelio de cada día y tratar de entenderlo. Con frecuencia, lo único que nos dice Dios es que nos ama y se preocupa de nosotros. También podemos escucharle en todo lo que sucede a nuestro alrededor: un día lleno de luz y vida, una persona que nos pide ayuda, alguien que nos sonríe, un profe que nos da un buen consejo...
En tercer lugar, conocerle un poco más cada día. Como diocen los salmos: burcar su rostro. Y la mejor manera de hacerlo consiste en contemplar la belleza de una flor o de un rostro, la luminosidad de la verdad, la fuerza del amor, el camino apasionante de la esperanza, la sonrisa de una madre, la ternura de un bebé cuanto te tiende las manos...
En cuarto lugar, seguir el camino que Él nos ha enseñado, cumpliendo los mandamientos y dejándonos seducir por las bienaventuranzas. O lo que es igual, vivir cada instante de la vida con amor y con alegría, sabiendo que nos ama y nos lleva de la mano.
Por fin, dejar que se acreciente cada día nuestro deseo de Dios: deseo de conocerle, de seguir sus caminos, de conversar con Él y de olvidarnos de nosotros para ponerle a Él en el lugar que se merece.
miércoles, 14 de enero de 2015
EL REGRESO DEL DIÁLOGO
Una sobrecarga de trabajo me ha obligado a permanecer lejos de Las Azoteas. Terminé y me publicaron un libro de divulgación, titulado El Beaterio de Alcalá de los Gazules, libro que sólo podréis conseguir si os dirigís a Religiosas De Jesús, María y José, Beaterio. Plaza Alta, s.n. ALCALÁ DE LOS GAZULES (CÁDIZ). Se han quedado con toda la edición (3,000 ejemplares). Lo presenté el 20 de octubre, y desean dar a conocer una historia entrañable de amor y de fe, que sobrevive en esta preciosa villa del Parque Natural de Los Alcornocales.
También me ha llevado mucho tiempo la preparación de las clases de Biblia, a las que asisten 17 personas. Este año estamos estudiando el Evangelio según san Marcos.
Por otra parte, dada la extensión de mi familia (entre hermanos, sobrinos, hijos de los sobrinos e hijos de los hijos de los sobrinos, pasamos de 180 miembros en total) me ha ocupado muchas horas y viajes para bodas y funerales. Precisamente el domingo 18 salgo para Hamburgo, donde ha fallecido una hermana que llevaba allí ya más de 50 años, y donde voy a participar en su entierro, acompañando a su marido y a su hija.
Finalmente creo que estoy atravesando un espacio muy interesante de honda reflexión, en actitud de silencio y escucha, de cara a un nuevo trabajo intelectual y a la toma de decisiones importantes.
Todo ello me ha mantenido lejos de Las Azoteas, pero deseo regresar al diálogo y a la búsqueda para seguir mirando y leyendo desde la fe cuanto sucede en nuestro pequeño mundo. De momento, la lucha contra la corrupción, la irrupción de grupos políticos nuevos, los atentados terroristas, la defensa de la libertad por parte del mundo que se siente más libre, la presión de los inmigrantes y la búsqueda de más autenticidad evangélica impulsada por el Papa Francisco, nos dicen que vivimos tiempos convulsos y tenemos que abrir caminos nuevos, para que avancen la justicia, los derechos humanos el respeto a la vida y la capacidad de descubrir la presencia amiga de Dios.
lunes, 13 de octubre de 2014
ANTE LA BEATIFICACIÓN DE PABLO VI
La arrolladora y mediática figura de Juan Pablo II ha dejado un tanto en la sombra a Pablo VI. Y sin embargo, él fue el gran impulsor de la renovación de la Iglesia que está en marcha. Juan XXIII tuvo la inspiración divina(pues humanamente su decisión no tiene otra explicación posible)de convocar el Vaticano II. Pero cuando murió, sólo se había celebrado una sesión, durante la cual no se hizo púlico ningún documento; y, a tenor de lo que marcaba el Derecho Canónico, el Concilio debía terminar. Pero Pablo VI decidió que siguiera adelante, a pesar delas enormes dificultades. Y fue él quien aprobó y firmó todos los documentos del Vaticano II.
En línia con lo que pedía el Concilio, impulsó a la Iglesia a salir de su misma y de su visión visión eurupea de la fe. Realizó diez viajes a todos los continentes, fue al encuentro de los hermanos separados en sus abrazos con el Patriarna Atenágoras I, con el arzobispo anglicano Ramsey y con el Patriarca de los armenios. Además, centró la misión de la Iglesia en la Evangelización y en la preferencia por los más pobres; e impulsó el desarrollo de los derechos humanos y la implantación de la justicia en el mundo como parte integrante del Evangelio. En las Naciones Unidas pronunció su ya famoso nunca más la guerra e invitó a gastar en desarrollo al menos una parte notable de lo que se gastaba en armas. Y potenció con valor el papel de la familia y la vida, a pesar de la dura oposición que tuvo que soportar.
Hacia dentro de la Iglesia, comenzó la internacionalización del colegio cardenalicio; alentó la colegialidad en el gobierno de la Iglesia, mediante la creación del Sínodo de Obispos y el desarrollo de las Conferencias Episcopales; puso gtan interés en el foprtalecimiento de la fe y en mantener su identidad; situó en su lugar el papel de la devoción y del culto a la Virgen; nos recordó a todos que la alegría un signo del Evangelio que nos salva; y llevó adelante la reforma ltútgica, que tambbién le trajo mucho sufrimiento.
Son algunos aspectos que todavía noasotros estamos intentando llevar a la vida, pues las grandes reformas, dentro y fuera de la Iglesia, son lentas y trabajosas. Murió el 6 de agosto de 1978,rodeado de una gran incomprensión y de una profunda soledad. Pero con una prefunda paz interior y una gran esperanza, como se ve en su Testamento. El papa Francisco, al beatificarle el próximo domingo, nos está recordando su doctrina y su santidad de vida. Yo tuve la suerte de conocerle personalmente y de saludarle en el Coledio Español, donde vino dos días de haber sido elegido, a visitar al Cardenal de Toledo, que había caído enfermo. Y bajo su pontificado se desarrollaron los años de mi formación teológica. Hoy sigo dando gracias a Dios por su vida y su servicio a la Iglesia.
viernes, 3 de octubre de 2014
"SI DIOS NO EXISTE, TODO ESTÁ PERMITIDO". DOSTOYEVSKI
Esta afirmación del gran novelista ruso F. Dostoyevsk ha hecho derramar toneladas de tinta a los filósofos. Y viene a poner de manifiesto que, sin Dios, resulta imposible establecer los fundamentos de una ética válida para todos y que obligue en conciencia a todos. Es verdad que muchas personas no creyentes tienen una gran calidad ética y son verdaderos ejemplos de grandeza moral. Pero la cuestión es otra: ¿Por qué tiene validez para todos y en todas partes un principio moral?
Entre los diversos intentos, están el utilitarismo (es bueno lo que resulta útil); el hedonismo (es bueno lo que proporciona placer); el consensualismo (es bueno aquello que consensuamos entre todos)... Pero todas estas posturas terminan por caer en el relativismo moral: lo que es bueno hoy, puede considerarse malo mañana; y lo que es bueno para tí, puede que no lo sea para el vecino. De tal manera que yo no he visto la posibilidad, por mucho que he reflexionado, de contradecir a Dostoyevski,"Si Dios no existe, todo está permitido" A no ser que queramos identificar lo que es ético con lo que es legal. Pero eso daría nueva base al relativismo, que consiste, dicho en pocas palabras, en que en este mundo, "nada es verdad ni mentira, pues todo depende del cristal con que se mira".
La falta de convicciones morales profundas es la que ha llevado al desarme moral de la sociedad española. El aspecto más hiriente de esta falta de valores es, en estos días, todos los asuntos de corrpción que están aflorando en cuanto al uso de fondos públicos por parte de responsables políticos, empresariales y sindicales. Pero dicha corrupción no se debería limitar al uso de los fondos públicos, sino que abarca así mismo la hoestidad en el desenpeño del trabajo, la fidelidad a la palabra dada, la sinceridad con las personas cercanas y no cercanas, el respeto a la dignidad del otro y a todos sus derechos...
Pienso que el problema de fondo que tenemos es la falta de valores compartidos y la nula educación en valores. O lo que es igual, que hemos perdido el norte y no sabemos ya qué es el bien y qué es el mal. Y en este erial, son muchos los que consideran que el bien y el mal no existen. Y que, sin principios, se puede hacer cualquier cosa, con tal de que no me pillen en falta.
viernes, 26 de septiembre de 2014
CAMINARÉ EN PRESENCIA DEL SEÑOR
Cada día, al levantarme, me propongo caminar en presencia del Señor. Después del aseo personal, dedico un tiempo razonable a la oración y me pregunto cómo puedo caminar en la presencia de Dios. Lo primero que considero necesario es tomar conciencia de que cada día se me ofrece una nueva oportunidad para bendecir a Dios, para darle gracias por su misericordia y para buscar su rostro. Tomar conciencia de la presencia de Dios a mi lado, y repetir esta toma de conciencia varias veces al día, es fundamental.
Después, le pido que todo cuanto realice sea "en su nombre": que lo realice con amor y para gloria suya. Y esta mañana, la oración de "Laudes" me proporcionaba un nuevo dato: Además de pedir que "vele sobre nuestros pensamientos, palabras y obras, a fin de que nuestro día sea agradable a sus ojos", le hemos pedido que "desaparezca de nosotros todo sentimiento malo". Ya sabéis, esos sentimientos que concreta la Iglesia en los pecados capitales: la soberbia, la envidia, la lujuria, el afán de dinero, la ira y los deseos de venganza, entre otros. Que en eso consiste caminar en presencia del Señor.
sábado, 20 de septiembre de 2014
OTRA FORMA DE PARTICIPAR EN EL SÍNODO SOBRE LA FAMILIA
Hace alrededor de un año, el papa Francisco decidió que se enviara a todo el Pueblo de Dios, a través de ñas diócesis y de las parroquias, un amplio cuestionario sobre la situación de la familia: valores y problemas. Con las respuestas, se ha elaborado un material que puede servir de base al trabajo de los padres sinodales. En cierta medida, se nos ofreció una participación en la marcha de la comunidad cristiana.
Ahora nos pide a todos los miembros de la Iglesoa oraciones por el Sínodo que se va a celebrar en Roma entre los días 5 y 19 de octubre. Es otra manera de participar en la marcha y en las decisiones de la Igleisa, y está al alcance de todos. Es verdad que sólo Dios conoce la manera en la que influye la oración de petición, pero nos podemos dar cuenta de su importancia mediante algunas observaciones. La primera, porque todo el que ora por la marcha del Sínodo, toma ya conciencia de lo que se está celebrando, incrementa su interés por la familia y reflexiona sobre sus luces y sombras. Además, al orar en comunidad, se vive más intensamente la convicción de que todos somos parte activa del Pueblo de Dios y de que todos somos responsables de su marcha. Y por fin, mientras oramos y nos interesamos por las cuestiones que se debaten en el Sínodo, nos vamos acercando a la enseñanza del Magisterio y a la actualización de las verdades de nuestra fe.
Aunque, como dijo un autor del siglo pasado, "lo esencial es invisible a los ojos". En especial, en las cosas de Dios. Por eso confesamos que "creemos en la comunión de los Santos" y, al mismo tiempo, nos resulta imposible explicar el sentido profundo de la oración de petición. De lo que no cabe duda es de su eficacia, pues fue el mismo Jesucristo el que nos dijo que Dios escucha a sus hijos cuando se dirigen a Él.
viernes, 12 de septiembre de 2014
LOS MAYORES TAMBIÉN SOMOS IGLESIA
Cada domingo voy a una residencia de mayores a celebrar la santa misa. Suelen acudir en torno a cuarenta personas, la mayoría residentes. Tenemos un responsable de cantos y un equipo de liturgia, que se ocupa de las moniciones y de preparar lo necesario para celebrar la santa misa. Porque los mayores también son Iglesia, y no es justo ni evangélico que personas, que han vivido intensamente la fe durante su vida, se vean privadas de los sacramentos y de la cercanía de la Igliesia cuando más necesitan la ayuda del Señor.
Como hay dos residencias dentro de la parroquia, en la que es más pequeña, celebro la misa sólo las fiestas de precepto que caen fuera del domingo, pero todos los sábados les llevamos la comunión. De vez en cuando, me acerco para escuchar a los que desean confesar o hacer una confidencia cualquiera.
Y a todos los recuerdo que son Iglesia, y que su contribución a la evangelización es valiosa y necesaria, porque tienen muchas cruces que ofrecer al Señor, mucho tiempo para orar y muchas ocasiones para recordar a sus hijos y nietos, cuando los visitan, que Dios sí existe, que es infinitamente bueno, que es fiel y misericordioso y que nos ama con la pasión de un Padre. Al mismo tiempo, suelo informarles de la vida de la Iglesia universal y local, para que se sientan unidos a ella.
Pero lo más llamativo y emocionante es su manera de pedir perdón de los pecados. Al comenzar la misa, les invito a pedir perdón a Dios y a los demás. Raro es el día en que alguna abuela, siempre la misma, no me responde en voz alta: "Padre, que yo no tengo pecados". Y lo creo, porque su cara de buena la delata. Aunque a medida que les recuerdo algunas actitudes negativas en las que pueden caer (Muy poca cosa: Enfados, peleas, quejas, críticas de los compañeros...) no es raro que levante su mano y diga con humildad: "Padre, de eso sí que tengo que pedir perdón".
Por lo demás, hay un extremeño bonachón y noble, que cuando me pongo a hacer examen de conciencia, nos dice: "Podemos repasar los mandamientos y empieza a recorrerlos uno a uno. Yo le dejo hacer, porque los rostros de todos me indican que el tema les interesa. Uno a uno, va recorriendo los manramientos en voz alta, con preguntas muy concretas, como seguramente le enseñaron los salesianos, con los que estudió. El caso es que todos le siguen con atención, y son varios los que al plantear alguna pregunta incisiva, levantan sus manos temblonas y dicen con humildad: "Padre, yo también tengo que arrepentirme de eso..." Y así, de una forma natural, los domingos se convierten en la fiesta del arrepnetimiento y el perdón. En estos tiempos en los que algunos dicen que no es necesario confesar, mis compañeros mayores me dan cada domingo una lección de humildad, de confianza en el perdón de Dios y ánimo para que me continúe sentando cada día en el confesionario. Me avangelizan, porque los mayores también son Iglesia.
jueves, 4 de septiembre de 2014
EL DIOS DE LA MISERICORDIA ENTRAÑABLE
En fechas recientes (en el año 2012), el cardenal W. Kasper publicó un escrito muy sugerente y profundo, que lleva por título: "La misericordia. Clave del Evangelio y de la vida cristiana". Es una obra seria y rigurosa de Teología, que está al alcance del cristiano medio. En una entrevista, el papa Francisco dijo que la estaba leyendo y meditando, con notable provecho. Yo consideré su declaración como una invitación a todos, para que nos adentráramos intelectual y vitalmente en la misericordia divina. Juan Pablo II escribió una Carta Encíclica con el título de "Rico en misericordia", (1980)y, basándose en los escritos de una Santa de Polonía, Sor Faustina, estableció que todos los años se celebrara la fiesta de la Divina Misericordia el II Domingo de Pascua.
El Cardenal Kasper se adentra en el estudio del hombre, en el análisis de la enytaña de las diferentes religiones, en corazón de la sagrada Escritura y en los escritos de los Santos Padres para llevarnos a la conclusión de que la Misericordia es la clave del Evangelio y de la vida cristiana. Es una gran aportación, en una época como la nuestra, que se caracteriza por el individualismo egoista, por el tecnicismo sin alma y por el economicismo como principal respuesta a la crisis económica.
Porque también en la Iglesia se nos cuela el "espíritu del mundo". Bajo el esplendor de muchos actos de culto y bajo la solemnidad de de nuestras vestimentas, no siempre se echa de ver que la misericordia es la base de nuestra vida. Una miosericordia que nos lleva a sentirnos solidarios con los pequeños, con los enfermos, con los pobres, con todos los que la sociedad deja tirados al margen del camino, como la escoria que segrega el progreso. Una misericordia que crece cada día en el corazón de cada uno, y que se traduce en los comportamioentos de la comunidad cristiana como tal. Pues como dicen repetidamente los Salmos, Dios es rico en misericordia. Aunque los escritos del Nuevo Testamente nos llevarán más lejos, al decirnos que "Dios es Amor".
martes, 26 de agosto de 2014
REANUDAMOS LA MARCHA
En la segunda lectura del domingo XXI, que se celebró el 24 de agosto, san Pablo nos recordaba, de manera muy sintética, que Dios es origen, guía y meta de universo. Es origen, porque todo procede de Él y Él nos ha llamado personalmente a cada uno a la existencia; es meta, porque vivir es caminar hacia Dios, hacia la casa del Padre; y guía, porque Dios es amor y nosotros caminamos en la medida en que aprendemos a amar y amamos realmente.
Durante unas semanas he interrumpido estas reflexiones debido al cansancio y a cierta acumulación de trabajo. Tenía que terminar un libro al que puse punto final el día 15 de agosto, fecha de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos. Ahora todo es cuestión de entregarlo a la imprenta y de corregir pruebas. Y puesto que me encuentro más relajado, a pesar del trabajo de cada día, que no es poco, he decidido volver al blog para seguir co municándome con los amigos.
He puesto intencionadamente como título "Reanudamos la marcha" por varios motivos. El primero, porque "vivir la fe" es seguir buscando cada día el Rostro de Dios, en medio de las vicisitudes de la historia personal de cada uno. El segundo, porque la vida de un cristiano consiste en seguir avanzando hacia Dios. Es verdad que nuestro cuerpo se deteriora, pero cuando caminamos por la existencia con amor, con fe y con esperanza, va desarrollándose y creciendo nuestro yo profundo, nuestro hombre interior: Crece en bondad, en grandeza de alma, en paz, en amor y en esperanza. Pues no vamos hacia la nada, sino que nos dirigimos al encunetro definitivo con Dios, la meta del universo entero y de cada uno de nosotros. Y el tercero, porque cada día me ofrece la ocasión de dar algo de mi mismo a los demás; algo que es siempre una parte mínima de lo que Dios me ha dado.
Eso intento en cada una de las reflexiones que ofrezco semana tras semana: compartir con vosotros inquietudes, esperanzas, reflexiones y la fe que Dios me ha dado.
lunes, 23 de junio de 2014
LOS SÍMBOLOS RELIGIOSOS DE UN PUEBLO
Los nuevos reyes de España, cada uno como persona conreta, tienen perfecto derecho a tener la religión que elijan libremente y a no tener ninguna. Es un derecho humano básico, que reconoce nuestra Constitución. España es un Estado no confesional, como reconoce también nuestra Constitución. Hasta ahí, pienso que todo está claro. Pero España como pueblo y conjunto de pueblos es anterior s sus reyes, al Estado y a los políticos que nos gobiernan. Por ello, aunque me parece normal que los nuevos reyes hayan comenzado el ejercicio de sus funciones sin ninguna celebración religiosa, considero un desacierto el que se hayan suprimido, en la ceremonia inaugural del Congreso, los símbolos relisos. En concreto, la presencia de la Biblia. Porque es un símbolo de la sociedad, mayoritariamente católica y anterior al Estado. Los símbolos son del pueblo, no de los políticos ni de los nuevos reyes, que deberían respetarlos, aunque ellos no los compartan. Porque el pueblo español es mayoritariamente creyente y confesional, aunque el Estado no lo sea.
A quien me diga que hay que ser modernos, le pregunto sencillamente quién reparte la carta de modernidad, y si una persona creyente, fiel a su fe, no puede ser moderna. Seguramente tenemos algo que aprender de sociedades que llevan muchos años y siglos viviendo en democracia. Porque nadie está legitimado a quitar al pueblo sus símbolos religiosos o profanos. Pues como dijeron los "comuneros" a Carlos V, antes que el Rey era Castilla, con su vida, su religión y sus símbolos.
miércoles, 11 de junio de 2014
EL ESPÍRITU SANTO NOS PONE EN PIE CADA MAÑANA
Durante el mes de mayo, apenas he tenido tiempo para asomarme a esta ventana, para anunciar desde las azoteas cuanto el Señor me dice en la densidad de la vida diaria. Porque Jesús sale a nuestro encuentro sin previo avisio, cuando menos lo esperamos: en la visita a un efermo, en la lectura de la Palabra, en la intimidad de la oración, en la comunión eucarística y en las personas que nos cruzamos por la calle.
Él nos dijo que nos enviaría al Espíritu, para llevarnos al conocimiento profundo de Dios y al amor entrañable y servicial a los demás.Porque el Espíritu ha derramado el amor de Dios en nuestros corazones y la luz de la fe que nos permite mirar a nuestro mundo con los ojos de Dios.
Él es el que pone en pie a la Iglesia cada día. El que sostiene a los voluntarios de las Cáritas para escuchar y acoger a los que acuden; el que fortalece la fe de todos los que dedican su tiempo a los pisoteados; el que llena de sonrisas el rostro de las Hermanitas de los Pobres cuando lavan y acarician a los ancianos desamparados; el que abre nuestros templos para celebrar la Eucaristía; el que nos enseña a escuchar a los demás, el que ilumina nuestra mente y dirige nuestros pasos.
Pero es imprescindible que nos acostumbremos a escucharle, a discernir cuál es su voz entre los mil ruidos que que jalonan nuestra existencia. Para ello, hoy me limitaré a decir que allí donde resuenan la alegría, la paz, la grandeza de alma y la bondad, allí está también el Espíritu de Jesucristo.
miércoles, 14 de mayo de 2014
DEMOS GRACIAS AL SEÑOR, NUESTRO DIOS
Las dos últimas semanas han sido de vértigo. El comienzo de las primeras comuniones, que no termanarán hsta el 31 de mayo; la celebración del día de la parroquia, con las confirmaciones; sesiones extra de confesiones y de preparación de la Liturgia; y una escapada rápida a Toledo, para celebrar una jornada de acción de gracias, no me han dejado tiempo para gritar algo "Desde las Azoteas".
Lo hago después de dos semanas, lleno de gratitud a Dios y al Pueblo de Dios, con la alegría a flor de piel, y mirando con esperanza al futuro. La acción de gracias tiene un motivo especial: el día 8 de mayo nos reunimos en el Seminario de Toledo varias generaciones de sacerdotes. Doce de mi curso, para celebrar las bodas de oro; otros dieciséis, para celebrar sus bodas de plata sacerdotales; y algunos centenares más, para compartir nuestra alegría y nuestra acción gracias.
Ya en enero nos habíamos reunido para preparar esta jornada, en un encuentro en el que partícipó Don Braulio, nuestro Obispo. Todo quedó perfilado, porque no queríamos convertir las bodas de oro sacerdotales en un homenaje, sino que todos deseábamos que fueran una jornada de acción de gracias, de comunión eclesial y de alegría. Por eso, comenzamos la jornada concelebrando la misa. El Arzobispo primado, acompañado de dos Obispos, compañeros de Semionario y de curso, que celebraban sus bodas de plata y de oro, presidían la ceremonia. De allí pasamos al salón de actos, donde los compañeros que trabajan en Moyobamba (Perú) nos presentaron un amplio reportaje sobre la marcha de aquella misión diocesana. Clausuró el acto el Arzobispo, dirigiéndose a cada uno con palabras entrañables y entregándole un recordatorio del encuentro.
Luego celebramos un almuerzo de hermanandad, con una larga sobremesa en que cada uno pudo hacer pública su gratitud a Dios y a la Iglesia de Toledo, su alegría por los años transcurridos en el servicio al Pueblo de Dios y algún recuerdo que manifestaba nuestro cariño al Seminario. Fue impresionante la ocurrencia de un asistente, que había sumado las horas de entrega y de servicio de los veintocho que celebrábamos la efeméridos. Miles de horas de entrega y de servicio, de gracia por parte de Dios y de generosidad y miserias humanas por nuestra parte. No fue un homenaje, sino un día de acción de gracias a Dios, porque es eterna su misericordia.
viernes, 25 de abril de 2014
SÓLO HAY QUE ARROSILLARSE ANTE DIOS
La resurrección de Jesucristo es un estallido de Luz y de Vida que nos introduce ya en la patria eterna. Es el comienzo de la humanidad nueva y una anticipación de ese futuro que esperamos. Como dice san Pablo, los que hemos recibido el bautismo, hemos resucitado ya con Jesucristo, porque nuestra existencia tiene un dinamismo espiritual que la adentra en el ámbito de Dios. Por eso dice también el Apóstol, "ya que habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba". Entre otras, son cosas de arriba el amor, la compasión, el espíritu de servicio, la alegría, la paz del corazón, la lucha por la justicia...
Este año, la Pascua nos ofrece un pequeño añadido: la beatificación de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II, dos hombres excepcionales, porque ambos se dejaron transformar y guiar por el Espíritu Santo. Admiro a Juan Pablo II, pero siento un afecto especial por Juan XXIII, el Papa que en sólo cinco años, abrió las ventanas de la Iglesia al soplo del Espíritu y la llevó a volcarse sobre esta tierra, sin olvidarse del cielo. Fue un hombre tan intelugente como sencillo y cercano; tan de Dios, como amigo de la tierra que nos acoge; tan exigente consigo mismo, como comprensivo con toda miseria humana. Fue el Papa de la Paz y de la igualdad entre los hombres, como manifiesta su Encíclica "Paz en la rierra".
Yo había llegado a Roma con veintiún años, para estudiar Filosofía y Teología, y tuve la dicha de ayudarle a misa algunas veces, porque los alumnos que voluntariamente nos ofreciamos, nos convirtiamos en "Sanpietrinos", acólitos de la Basílica de san Pedro, donde celebraban el Papa, el Secretario de Estado y algunos otros cardenales.
En una ocasión, acomapañé al cardenal Pla y Deniel, Arzobispo de Toledo y Primado de España, en su visita al Santo Padre. Tras haber departido con el Cardenal un tiempo, en el que yo me quedé fuera con tres curas, el cardenal salió para que entrára mos a saludar a Juan XXIII. Nos recibió sonriendo y bromeó con nosotros. El cardenal nos fue presentando de uno en uno, y cuando me vio tan joven, empezó a gastarme bromas sobre el saludo que me había hecho la guardia Suiza, como se lo hacían a todo el que se adentraba en el despacho del Papa. Luego, a la hora hacernos una foto, uno de los sacerdotes me dijo que me pusiera de rodillas delante del grupo. Pero Juan XXIII me detuvo y me dijo: Jovencito, de rodillas sólo hay que ponerse ante Dios. Nunca ante un hombre. Y el Papa es un hombre. Reconozco que aquellas palabras me han marcado y que su gesto me ha ayudado siempre a descbrir la grandeza de los hombres limpios de corazón, que nunca buscan su gloria,sino la gloria de Dios. Quizá por eso tengo un afecto especial a Juan XXIII y he colgado su retrato al óleo en el lateral isquierdo del templo en el sirvo y celebro cada día: Santa María Estrella de los Mares.
jueves, 17 de abril de 2014
LA PASIÓN DE JESUCRISTO
La base de nuestra meditación de la pasión del Señor debe ser alguno de los relatos de los cuatro evangelios. Posiblemente el relato que se aproxima más a los hechos es el de san Juan, que incluye detalles que sólo se explican por ser el testimonio de un testigo presencial. Dicho esto, considero que hay diversas maneras útiles de meditar la pasión.
La primera y más sencilla consiste en adentrarse en los dolores físicos de Jesús y en sus sufrimientos psicológicos, posiblemente más profundos. Verse rechazado por la mayoría de su pueblo, traicionado por uno de los suyos, abandonado por casi todos los amigos que le habían acompañado durante más de dos años, calumniado y despreciado. Y pensar en el sufrimiento de su madre... Todo ello le llevó a sentirse abandonado por Dios. Es verdad que había aceptado la muerte, pero seguramente no había imaginado de la brutalidad de lo que estaba por venir. Fue entonces cuando vivió en la oscuridad la fe y sintió la tentación del desaliento. Y todo ello, por amor a sus hermanos los hombres. ¿Valía la pena el hombre, ese hombre que somos tú y yo?
Otra forma de acercarnos a la pasión del Señor es la preguntarnos qué papel jugamos cada uno de nosotros en la pasión de Jesucristo. Porque su pasión se prolonga hoy en la pasión del hombre. Y fue él quien nos dijo que lo que hacemos o dejamos de hacer por el hombre, lo estamos haciendo o dejando de hacer por Él. Pregúntate qué papel desarrollas en el sufrimiento de los otros. ¿Has vendido alguna vez, como Judas, al amigo, a alguna persona querida? ¿Pasas de largo, como la mayoría del pueblo, ante el sufrimiento humano? ¿Te lavas las manos cuando estás en presencia de una injusticia o de un atropello? ¿Te aprovechas del parado para imponerle unas condiciones que van en contra de las leyes? ¿Huyes del que sufre? ¿Jaleas y secundas a los tiranos?
Pero la manera que me resulta más apasionantes es la de acercarme al amor de Cristo, que entrega la vida por nosotros. Es una manera de vislumbrar, siquiera sea de lejos, la impresionante ternura y misericordia del amor de Dios. Se deja torturar y matar por nosotros, por cada uno de los hombres. Y ante nuestros pecados y defectos, sigue diciendo que no lo hacemos por maldad, sino por simple ignorancia. No es extraño que san Pablo pregunte, en el capítulo octavo de su Carta a los Romanos: ¿Quién nos podrá apartar del amor de Dios? Pues cuando descubrimos a Dios como el Padre bueno que nos ama, hasta dar su misma vida por nosotros, hemos comenzado a intuir, aunque sea de lejos, que Dios es Amor; y que hacernos semejantes a Dios consiste en aprender a amar y en dar la vida por los otros. No porque ellos nos amen, sino sencillamente porque son humanos, hijos de Dios.
domingo, 6 de abril de 2014
EL CAMINO HACIA LA PASCUA
Estamos a la puerta de la Pascua, la fiesta de la Luz, de la vida y de la alegría de vivir. Y la mejor manera de acercarnos a ella consiste en caminar con alegría. Quizá haya quien piense que meditar en la pasión de Jesucristo no es para reir, pero creo que se equivoca. Porque la Iglesia no nos llama a sumergirnos en su dolor, sino que nos invita a descubrir cómo es su amor, que le ha llevado a dar su vida por nosotros y que ha vencido definitivamente a la muerte.
Me encanta el título que el Papa Francisco ha dado a su Exhortación Apostólica: La alegría del Evangelio. Y donde está la alegría, están también la risa y el humor, que nos ayudan a comprender más a fondo cómo es ese amor y a llevarlo a la práctica. Pues la risa libera la "molécula de la felicidad", (la endorfina) que nos levanta el ánimo y nos ayuda ser más creativos y emprendedores. No olvidemos que el gozo en el Señor es nuestra fortaleza y nuestra luz. Me pregunto por qué cuando nos disponemos a orar adoptamos un aire de seriedad que raya en la tristeza y por qué molesta a muchos la sonrisa en medio de una celebración litúrgica.
Cuando se acercan los niños a confesar, me estremecen sus rostros y miradas llenos de compunción. Y les suelo decir que todos esos pecados están mal, pero que Dios no solo los perdona, sino que enseguida los olvida. Después les suelo decir que digan también algunas cosas buenas que hacen. Se les ilumina el rostro, especialmente si añado que traten seguir haciéndolas. O si resumo nuestro diálogo con esta frase, que tiene una profunda base bíblica: "¿Sabes? Creo que le gustas mucho a Dios"
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